Cómo muere una caricatura

Por: Segri.

El problema es que ningún dibujo puede tomar un arma y disparar al muerto, porque  ninguno de los dos está vivo. El primero animado por el grafito sobre el papel gracias al segundo. Un muerto que dibuja después de su muerte; un genio errante en el tiempo porque ni la muerte lo puede borrar de la historia. MAESTRO con mayúscula sostenida, el sombrerón zegrí bajo el ropaje oscuro y lúgubre de la Bogotá gaitanista y conservadora; el lamento nostálgico en silencio de quien no logró cambiar las bestias del senado por nobles putines renacentistas, porque, aunque suene ingenuo, el arte pretende cambiar el mundo, pero este cambia al artista y sigue la misma mierda con gravedad y girando en su misma órbita. 

Es verdad: odiamos a los políticos y la aristocracia, la casta poderosa que desde años atrás gobierna este país sin memoria, la franja eterna del rojo, el cóndor sin plumas y la parca de presidente. Ya vendrán de nuevo las promesas con su halitosis indigestada de mentira, desde aquí se puede oler el asqueroso aroma carroñero de su excelencia. 

Pero es muy sutil, muy invisible y casi que ni se percibe el nuevo trazo denunciante. Como obtener recursos de un estado fallido y narcoparamilitar e invertirlo en un cortometraje en memoria de un gran artista rionegrero, mientras se bebe cerveza. “Sonido rodando, sonido rodando. “Cámara grabando, cámara grabando”, ¡URIBE PARACO! ¡ACCIÓN!  “Beba la bebida maestro” aquí seguimos en esta danza de miseria creyéndonos ricos por momentos. No serán en vano aquellas jornadas de rodaje imaginándote caminar las calles de la capital por última vez, imaginar tu sonrisa socarrona y mentirosa como de buen caricaturista; ver el brillo de la pistola, el litro de cerveza, el tapiz de la pared y el sonido del disparo.

En Rionegro Antioquia, cueva del uribismo, el 11 de junio de 1894 nació Ricardo Rendón Bravo, pero el día 28 de octubre de 1931 se disparó en la boca, tenía solo 37 años cuando murió. ¿Murió?  Cuenta la leyenda que regresó para grabar su propia muerte y que su legado anida en las manos de los artistas que realizaron este cortometraje de ficción.  

Mirá aquí el cortometraje Cómo muere una caricatura.

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