Cocorná lo están vendiendo loteado

Por: Sebastián Agudelo Naranjo

El loteo indiscriminado que se viene dando en el Oriente antioqueño es una gran amenaza para el desarrollo de la región. Si se continúa con este ritmo de loteo, los campesinos se van a ver obligados, muchos, a abandonar sus tierras por el encarecimiento, otros, a racionar el uso del agua para tener que compartirla con nuevos usuarios que vienen desde las ciudades. Aunque es un tema que incomoda a los que hacen fortunas sacrificando la calidad de vida de quienes habitan el territorio, es necesario hablar sobre ello: ¿la tierra para el foráneo o para el campesino?

Cocorná es un municipio con una ubicación estratégica a 40 minutos del Aeropuerto José María Córdova, a solo hora y media de la ciudad de Medellín y atravesado por la autopista Medellín-Bogotá. Además, Cocorná está bañado por 5 ríos, infinidad de quebradas y una belleza natural deslumbrante a los ojos de los turistas que quieren establecer en este territorio sus fincas de recreo o comprar la tierra solo porque es un negocio muy rentable. Aunque esto parezca inofensivo, rompe de manera radical, primero, con la ley, porque no se puede construir ni lotear en cualquier territorio pasando por encima de la reglamentación establecida en el EOT (Esquema de Ordenamiento Territorial); segundo, con las formas de vida y producción campesinas: las personas foráneas llegan a generar ruidos, a invadir linderos, a llenar los caminos veredales de basura, entre otras afectaciones que mencionaré más adelante.

Estos conflictos se evidencian en el testimonio de  los habitantes de una vereda del municipio, que no mencionaré por razones de seguridad. Un foráneo que estableció su finca de recreo en la vereda fue “corriendo la cerca”, como se dice coloquialmente cuando el propietario quiere anexionar a su tierra la tierra del vecino. El vecino indignado por la pérdida de su terreno desenfundó un machete contra el foráneo, a lo que este respondió desenfundando una pistola; ya se podrán imaginar quién lleva la ventaja en esta situación, el campesino terminó con un tiro en la pierna.

Recorriendo las veredas y escuchando a las comunidades, se encontraron situaciones del mismo estilo. Procedo a enumerar una serie de afectaciones que el loteo está generando y generará a futuro en Cocorná y el Oriente antioqueño. Varias de estas afectaciones son transversales a lo ambiental, lo económico, lo sociocultural y a la prestación de  los servicios públicos. Espero que la visibilización de estas afectaciones pueda servir para nutrir la discusión de la propiedad de la tierra y dar voz a las comunidades que están en riesgo de perder sus terrenos y su tranquilidad:

  • La venta de lotes que se está haciendo en el municipio no cumple con la reglamentación establecida en el EOT, según la cual una hectárea en el campo solo se puede dividir en 3 lotes o 4 parcelas para asegurar la vivienda y producción agropecuaria de las familias campesinas. Es decir, en el espacio que subsiste una familia campesina, las empresas lo están dividiendo en 10 o más lotes de tierra improductiva dedicada al disfrute de sus dueños durante los fines de semana, lo que ocasiona un cambio en la vocación del suelo y desplaza la cultura campesina.
  • Las constantes fiestas con altos niveles de volumen generan problemas de convivencia entre los habitantes de la vereda y los foráneos, los habitantes de la vereda están acostumbrados a dormir temprano después de una larga jornada de trabajo.

  • Las fiestas también generan dinámicas de prostitución y drogadicción.
  • El aumento desmesurado de construcción de viviendas colapsará los servicios de los acueductos veredales, que no están pensados para la cantidad de gente que va a llegar. Los campesinos deberán racionar el agua que antes usaban para los cultivos, el ganado y la subsistencia diaria.
  • Otra consecuencia de la construcción de viviendas en toda la tierra es que el cemento le quita el espacio a zonas de fauna, flora, tránsito de animales y destruye el paisaje natural. Los animales van a “invadir” los terrenos y es probable que sean cazados ilegalmente.
  • Cambio del uso e identidad de la tierra: de agropecuario al campestre recreativo.
  • El loteo de la manera en que se está desarrollando promueve la informalidad de la tierra en un país donde, según el DANE, el 60% de la tierra no está titulada. A los nuevos compradores que adquieran lotes por menos metros cuadrados de lo que establece el EOT no se les puede dar escritura pública, es decir, frente al Estado esa tierra no les pertenece, le pertenece a la empresa que posee la escritura general de todo el predio. Esto representa un problema jurídico para los compradores informales y para el Estado.
  • Las nuevas viviendas tendrán que poner pozos sépticos porque la zona rural no tiene red de alcantarillado, si a estos pozos no se les hace un mantenimiento adecuado, como es común, va a aumentar la contaminación sobre las fuentes de agua de las veredas (ríos, quebradas, nacimientos).
  • Las carreteras que tanto trabajo les han costado a las comunidades y que han construido a fuerza de convites comunitarios, se van a desgastar por el paso constante de vehículos hacia las fincas de recreo y el mantenimiento de estas vías va a recaer sobre las comunidades.
  • La gran cantidad de basuras que generan los visitantes representa un problema de salud pública: las basuras se dejan regadas en los caminos, generando gases y expuestas a los animales, porque las fechas en que los foráneos entran y salen de las fincas regularmente (fines de semana) no coinciden con los horarios de recolección de basuras (entre semana).

Las administraciones no han sido eficientes en hacer cumplir los lineamiento de los POT, PBOT y EOT. Empresas y particulares están construyendo en el territorio y cambiando las dinámicas de vida de las comunidades.  No se trata solo de construir en cualquier lugar y con cualquier intención, las administraciones tienen que hacer cumplir el planeamiento territorial para que no nos convirtamos en una tierra de extranjeros, una tierra donde los campesinos que ancestralmente la han trabajado tengan que salir de ella.

¿Cuál es el beneficio de toda esta venta indiscriminada de tierra para los cocornenses? , ¿de que nos corten el territorio en pedacitos para la gente de afuera?, ¿nos imaginamos a un Cocorná campesino o un Cocorná que se convierta en una gran finca de veraneo? El imaginario de que el progreso consiste en construir con mucho cemento está acabando con nuestro Patrimonio ambiental y desplazando a las comunidades ancestralmente asentadas en el territorio. A Cocorná lo están vendiendo por lotes, por pedacitos, lo están cortando y desangrando según los intereses de las empresas y particulares.

Para terminar, no estoy diciendo que el que viene de afuera, llega para  hacernos mal o daño, en absoluto, pero creo que el problema está en el no cumplimiento de la ley, el que no exista control sobre los vendedores, compradores y constructores en nuestro campo, lo que está generando unas afectaciones importantes en nuestro territorio. Si todo lo anterior lo hacemos cumpliendo la norma, podemos unirnos con ellos para mejorar.

Por esto, este texto es un llamado a Cornare ya la administración municipal para hacer un control riguroso sobre este tema que es fundamentalmente, el cumplimiento estricto de la ley.


ESQUIRLA: Cornare se comprometió desde hace 3 años a hacer un estudio sobre la capacidad de carga de nuestros ríos, con el fin de saber si pueden soportar más hidroeléctricas. ¿Cuándo van a realizar ese estudio? ¿Cuándo ya todos los ríos estén secos por la construcción de muros para las hidroeléctricas? ¿Cuándo el daño sea irreversible? Cornare, hagan ese estudio ya, no jueguen con los habitantes del oriente antioqueño.

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